Tratamiento para el TAS

Es posible que desde hace un tiempo tengas la sospecha de que algo no va bien y quizás hayas observado algunos (o quizás la mayoría) de los síntomas o características del trastorno de ansiedad social que mencionamos en el apartado de “Información”. Has notado cómo aparece ese miedo intenso o ansiedad (“nerviosismo”, “nervios” o “agobio” son expresiones más comunes) cada vez que te encuentras en situaciones en las que estás con otras personas y notas esas sensaciones físicas que te resultan incómodas y difíciles de controlar. Además, te machacan pensamientos sobre lo mal que lo vas a hacer, lo torpe o inadecuado que te comportas y lo único que quieres es escapar ¡muy a tu pesar!, porque si hay algo que deseas es poder estar más tranquilo y por qué no… disfrutar del momento y pasarlo bien.

     Quizás todo esto haya hecho mella y estés sintiéndote solo, cada día más aislado, con muchas dificultades para hacer nuevos amigos o mantener relaciones con personas a las que quisieras conocer mejor y, por qué no, tal vez también te sientas triste y estés pensando que nada puede sacarte de este hoyo al que caíste y en el que pareces estar hundiéndote. Es posible que en alguna ocasión incluso recurrieras al consumo de alcohol o de otras drogas para intentar pasar el rato,  para intentar relajarte o para escapar del agobio de la situación.

     Si tus miedos son intensos, amplios o están afectando tu autoestima, tu salud (física y mental), tus relaciones interpersonales o te están impidiendo alcanzar tus metas académicas o laborales es tiempo de buscar ayuda profesional. Estos son los efectos más impactantes de tener un problema grave de ansiedad social y no van a desaparecer por sí solos.

     Seguramente habrás intentado solucionar o ignorar estos problemas o habrás intentado quitar de en medio la ansiedad utilizando diversas estrategias, como respirar profundo, intentar no pensar en el miedo, imaginarte algo muy agradable, tomarte una tila, beber un poco de alcohol, fumar, intentar pasar desapercibido, escaparte al baño o a cualquier otro lugar sin gente, etc. e incluso has pedido a tu médico de cabecera que te recete algo para la ansiedad, pero nada parece cambiar. Esto significa que hay que consultar a un psicólogo.

     Para efectuar una evaluación completa, el psicólogo cognitivo conductual hará una entrevista clínica, utilizando a veces formatos estructurados que le ayuden a determinar si tienes o no un trastorno de ansiedad social y otros posibles problemas psicológicos que se den conjuntamente. Adicionalmente, puede que utilice cuestionarios para identificar mejor las áreas más afectadas, el tipo de situaciones sociales que temes y el nivel de gravedad del trastorno. Igualmente, podría emplear algún sistema para que registres las formas de reaccionar y actuar en situaciones sociales cotidianas.

     El tratamiento psicológico cognitivo conductual es la primera alternativa que deberías considerar para el tratamiento del trastorno de ansiedad social, teniendo en cuenta que su eficacia está probada científicamente y es  mayor que el tratamiento farmacológico e igual de eficaz que si se hace de forma conjunta. La terapia cognitivo conductual incluye el uso de técnicas para el manejo de la ansiedad (como, por ejemplo, la respiración, la relajación, ejercicios de conciencia plena o “mindfulness”), el entrenamiento en habilidades sociales, la exposición (gradual, en imaginación o en vivo) y las técnicas cognitivas (como la reestructuración cognitiva –con experimentos conductuales-, detención del pensamiento, desviación de la atención y autoinstrucción) para identificar y cambiar aquellas cogniciones que aumentan y mantienen el malestar experimentado en las situaciones sociales. Normalmente, entre sesión y sesión, se dejan tareas para casa, las cuales te permitirán poner en práctica lo aprendido durante la sesión terapéutica.

     En caso de que fuese necesario el uso de fármacos para reducir algunos síntomas de ansiedad, el psicólogo hará una derivación a Psiquiatría. Generalmente, se utilizan antidepresivos como la paroxetina, sertralina, fluoxetina. Para los casos en que la ansiedad se presenta en situaciones sociales de actuación (hablar, dar una charla, cantar, bailar en público) se utilizan más los betabloqueadores (atenolol, propanolol, pindolol), ya que reducen los síntomas autónomos (taquicardia, sudoración, boca seca, etc.).

     En niños y adolescentes con un trastorno de ansiedad social, el tratamiento farmacológico está considerado como segunda elección, pues hay menos pruebas científicas sobre su eficacia.

     En nuestro Centro de Psicología Clínica FUNVECA, además del tratamiento individual, te ofrecemos la opción de participar en un programa de tratamiento cognitivo conductual en grupo para el TAS. Las técnicas que se utilizan dentro de este programa están probadas científicamente y actualmente queremos probar que resulta más eficaz al integrarlas de acuerdo con las dimensiones sociales temidas por las personas con ansiedad social que se evalúan en el CASO-A30 (para más información sobre el cuestionario pinche aquí).