Trastorno de ansiedad social (fobia social)

“Lo estoy pasando fatal, la verdad es que llevo unos años así, pero no me atrevía a pedir ayuda. Me siento triste y sola. A lo mejor, lo que me pasa es una tontería, pero ya no puedo más. No me atreví antes a buscar ayuda porque me preocupaba incluso lo que el psicólogo fuera a pensar de mí… Esa ha sido una constante en mi vida, me preocupa mucho lo que los demás opinen o piensen de mí. El caso es que la cosa ha ido a más…

     Al principio digamos que eran tonterías, eso de no querer salir a exponer en clase, quedarme en blanco cuando el profesor me preguntaba, no juntarme con los niños en el descanso, ser reacia a estar con personas poco conocidas… pero con el tiempo cosas tan tontas como tener que llamar a alguien por teléfono o verme con alguien… se me volvieron cuesta arriba. Y lo peor, es que yo veo que ¡todo el mundo hace esas cosas encantado!… para mis compañeros es muy fácil quedar entre ellos y lo cierto es que yo estoy deseando hacer lo mismo sin sentir tanta angustia o pasarlo tan mal cada vez que lo intento. En la universidad me invitaban pero como yo siempre tenía una excusa dejaron de invitarme y empecé a sentirme sola… y con los compañeros del trabajo me está pasando exactamente igual.

     En el trabajo hago todo en solitario y cuando hay alguna reunión, me parece que el corazón se me va a salir por la boca, empiezan a sudarme las manos, me tiemblan, se me hace un nudo en el estómago y no paro de pensar que ojalá no me pregunten nada, casi mejor que ni me vean… me siento angustiada, como si algo malo fuera a sucederme. Lo peor es que empiezo a estar nerviosa mucho antes y, una y otra vez, le doy vueltas a lo que puede suceder en esa reunión y si voy a tener que intervenir.

     Una vez me pidieron presentar un informe oral y ese día me levanté tan enferma que no fui a trabajar… ¡mi jefe se llevó un disgusto! y ¡yo una regañina! Recuerdo que en la universidad, siempre encontré la manera de escabullirme de hacer exposiciones y cuando no podía lo hacía tan rápido como podía para salir de aquello, pero lo llevaba muy mal. Recuerdo que sentía todos los ojos encima mío, me sudaban las manos, las piernas se me aflojaban, me subía un calor hasta la cara y se me hacían unas manchas blancas en el cuello… ¡qué horror! Todo el mundo se daba cuenta de que estaba muy nerviosa… y claro, al final, los nervios siempre te juegan una mala pasada y mis exposiciones nunca estuvieron a la altura.

     Llevo mucho tiempo sin pareja y, muchas veces, me gustaría tener a alguien a mi lado. Creo que mi única relación no duró mucho porque yo era demasiado tímida y a él le hubiera gustado que yo fuera más cariñosa y que tomara la iniciativa en algunas cosas… incluso en lo sexual, pero era incapaz. Me sentía avergonzada sólo de pensarlo y de la imagen que podía formarse mi pareja de mí.

     Con los amigos, hay poca cosa que contar. Sólo tengo una amiga y eso porque es de la infancia. No me atrevo a hablarle a la gente, no sé como empezar una conversación o de qué hablar y cuando alguien se dirige a mí me corto, no sé qué decir… así que he dejado a los demás a un lado, quizás hasta piensen que soy un poco odiosa cuando lo que tengo es un miedo inmenso a no gustarles, a no caerles bien, a que piensen que soy aburrida o que soy poco interesante… Por eso, prefiero no hablar.