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19/7/14

Salud mental vs. trastorno mental

 

Los concepto de salud y enfermedad suelen utilizarse como extremos que forman parte de un mismo continuo. En lo que respecta a los temas psicológicos, aunque suele hacerse referencia a la “salud mental” apenas se hace a la “enfermedad mental” y es que este término no es el más apropiado. En su caso, podríamos hablar de “trastornos mentales” o “problemas psicológicos”… y nunca de “desorden” mental o psicológico, pues esto constituye una mala traducción de la palabra inglesa “disorder”.

     Para muchos puede ser difícil comprender cuándo estamos más del lado de la “salud mental” que del “trastorno mental”. La Asociación Psiquiátrica Americana (American Psychiatric Association [APA], 2013) define un “trastorno mental” como: “un síndrome caracterizado por una alteración clínicamente importante en la cognición, la regulación emocional o el comportamiento de un individuo, que refleja una disfunción en los procesos psicológicos, biológicos o del desarrollo que subyacen el funcionamiento mental. Los trastornos mentales, generalmente, están asociados con un malestar significativo o una discapacidad social, ocupacional o en otras actividades importantes. Una respuesta esperable o culturalmente aprobada a un evento estresante o una pérdida, como la muerte de un ser querido, no constituye un trastorno mental.” (p. 20).

     En palabras más sencillas, la salud mental puede verse afectada cuando ocurre un cambio importante en los pensamientos, sentimientos y comportamientos de tal forma que se ve afectado nuestro funcionamiento diario. Esto se nota por la presencia de un malestar emocional (generalmente, percibimos que “algo anda mal” con nosotros mismos) y porque cambia nuestra forma de relacionarnos con los demás, o nuestro rendimiento en el estudio o el trabajo, o vemos afectada nuestra salud física (estamos, por ejemplo, más vulnerables a las enfermedades y dolencias), entre otras cosas.

Te invitamos a leer algunas cuestiones interesantes que publicó la Clínica Mayo (EE.UU.) y que hemos traducido y adaptado para ayudarte a reconocer si tú o un ser querido necesitan ayuda profesional debido a un problema psicológico.

 

¿Cuál es la diferencia entre la salud mental y el trastorno mental?

A veces la respuesta es clara, pero a menudo no es tan obvia la distinción entre salud mental y trastorno mental. Por ejemplo, si tienes miedo de dar un discurso en público, ¿significa que tienes un problema de salud mental o se trata de un caso común y corriente de nerviosismo? o ¿cuándo la timidez se convierte en un trastorno de ansiedad social?

 

¿Por qué es tan difícil saber lo que es normal?

A menudo es difícil distinguir cuándo tenemos o no un trastorno mental o un problema psicológico porque no es tan fácil probar que algo anda mal. Algunos trastornos mentales pueden confundirse con problemas físicos, sin embargo, los trastornos mentales no puede ser diagnosticados si se deben precisamente a un problema de este tipo. El diagnóstico de un trastorno mental debe hacerse con base en síntomas característicos (que vienen definidos en los sistemas de clasificación que utilizan los profesionales de la salud – véase más adelante DSM y CIE) y por la manera en que estén afectando a su vida diaria.

Los síntomas pueden afectar:

  • Tu comportamiento. Por ejemplo, el comportamiento compulsivo de lavarse las manos, beber demasiado alcohol o evitar cierto tipo de situaciones (p. ej., entrar en lugares donde haya mucha gente, volar, hablar de un acontecimiento traumático) pueden ser síntomas de un problema psicológico.
  • Tus sentimientos. Un trastorno mental puede caracterizarse por una tristeza profunda, por la euforia, la ira o la angustia.
  • Tus pensamientos. Son síntomas de un trastorno mental la ideación suicida, los delirios (creencias fijas que son inmodificables aunque haya pruebas de lo contrario, como por ejemplo que la persona piense que se conspira para producirle algún tipo de daño o cuando cree que es espiado o seguido) y las alucinaciones (alteraciones perceptivas de la realidad, las más comunes son visuales y auditivas, por ejemplo, cree que la televisión le habla o hay una voz que comenta continuamente sus pensamientos o comportamientos).

 

¿Qué son el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) y la Clasificación internacional de las enfermedades (CIE)?

El Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM) es una guía publicada por la APA que describe los síntomas de varios trastornos mentales. La versión más reciente, el DSM-5, fue publicada en mayo de 2013. La Clasificación internacional de las enfermedades (CIE) incluye, además de trastornos mentales, las enfermedades físicas. Este sistema fue creado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la versión actual es la CIE-10 y se está preparando una próxima para ser publicada posiblemente en 2017.

Estos sistemas de clasificación son los más utilizados por los profesionales de la salud (psicólogos, psiquiatras y médicos de familia) para realizar los diagnósticos clínicos.

 

¿Cómo se realiza el diagnóstico de un trastorno mental?

Para determinar si una persona tiene un trastorno mental, el profesional de salud mental trabajará con la persona identificada como “el paciente” y (en algunos casos) con quienes le rodean para evaluar:

  • Los síntomas. Se le preguntará sobre los síntomas que experimenta, cuándo comenzaron y cómo han afectado su vida. Asimismo, se le preguntará lo que opina sobre sus propios pensamientos, sentimientos y comportamientos y de qué modo han afectado sus actividades diarias. Esto ayudará a determinar lo que es normal para la persona. Por ejemplo, podría pasar que considere que no está afrontando bien su día a día o que no quiere hacer las cosas que solía disfrutar. Podría sentirse triste, sin esperanza o desanimado. Si su tristeza tiene una causa específica (como un divorcio o perder un empleo), sus sentimientos podrían ser una reacción normal y temporal. Sin embargo, si tiene síntomas graves o que no desaparecen, podría tener depresión. Será necesario asegurarse de que estos síntomas no se relacionan con el consumo de sustancias psicoactivas o que no hay algún problema de salud subyacente (como hipotiroidismo).
  • La percepción de otras personas. En algunos casos, será necesario obtener información por parte de otras personas (generalmente de quienes viven con “el paciente”) sobre el comportamiento y la forma en que funciona en el día a día para tener una imagen más clara sobre lo que le está sucediendo. Por ejemplo, los padres pueden informar sobre los cambios de comportamiento que ha tenido su hijo adolescente o los profesores sobre lo que hacen los niños en el colegio. Otro aspecto importante de la información que ofrecen otras personas, es que pueden ayudarle al paciente a entender si su comportamiento es normal o saludable. Por ejemplo, si el paciente tiene un trastorno bipolar, podría pensar que su estado de ánimo es sólo una parte de los altibajos normales de la vida. Sin embargo, sus pensamientos y acciones podrían parecerle extraños a los demás o causar problemas en el trabajo, en las relaciones o en otras áreas de su vida.

 

¿Cuándo es necesaria una evaluación o un tratamiento psicológico?

Cada trastorno mental tiene su propio conjunto de síntomas. Sin embargo, la ayuda profesional puede estar justificada si tú o un ser querido experimentan:

  • Un cambio acentuado en la personalidad, en los patrones de alimentación o de sueño
  • Incapacidad para hacer frente a problemas o actividades cotidianas
  • Ideas extrañas o de grandiosidad
  • Ansiedad excesiva
  • Depresión prolongada o apatía
  • Pensar en el suicidio o hablar sobre él
  • Consumo de sustancias psicoactivas
  • Cambios de humor extremos o ira excesiva y comportamientos violentos.

Muchas personas que tienen problemas psicológicos consideran sus síntomas como normales o parte de la vida, o evitan el tratamiento por vergüenza o temor. Si estás preocupado por tu salud mental o la de un ser querido, no dudes en pedir ayuda profesional.

Saca una cita con un psicólogo o anima a tu ser querido a buscar ayuda. Con el apoyo adecuado se puede identificar si sufre algún trastorno mental y explorar las opciones de tratamiento.

En nuestro Centro de Psicología Clínica FUNVECA podemos ayudarte.

 

Traducido y adaptado de un texto publicado por la Clínica Mayo (EE.UU.)

Texto original disponible en: http://www.mayoclinic.com/health/mental-health/MH00042

2/7/14

 Salud mental infantil… claves para padres

 

Nos hemos encontrado con una noticia con la participación del profesor de Psicología Infantil en la Universidad de Yale, Alan Kazdin, quien también es el director del “Centro para padres” (Parenting Center) de Yale y hemos querido traducirla y adaptarla, pues consideramos importante dar algunas claves a los padres.

El profesor Kazdin señaló que hay más de 300 trastornos mentales reconocidos y que no siempre son fáciles de detectar. “No es como si se llevara una camisa roja, muchos de ellos no son tan visibles. En el caso de niños y adolescentes, hay que considerar dos grandes tipos de problemas mentales: los que son en su mayoría depresión y aislamiento, y los problemas de conducta como la agresión… Los adultos, en particular los padres y los maestros, no reconocen bien la depresión, el aislamiento y la ansiedad. No significa que han fallado, sino que son muy difíciles de reconocer en los niños”.

El profesor Kazdin propone seis maneras de mejorar el tratamiento de los problemas mentales de la niñez:

1. Tenga cuidado con el ostracismo.

“Una señal de problemas es cuando un niño es excluido de su grupo de iguales. Es natural que alguien intente ser aceptado en un grupo y encaje en él, pero cuando eso no ocurre, un niño que lidia con un trastorno mental puede llegar a ser agresivo. Este aislamiento puede llevar a pensamientos de venganza y violencia.”

2. La mayoría de los niños no reconoce que tiene una condición que merece un tratamiento.

Los niños no suelen ser conscientes de que sufren algún problema de salud mental, por eso corresponde a los adultos responsables de su cuidado, brindarles la posibilidad de ser atendidos por un psicólogo, igual que cuando los niños tienen otros síntomas o señales de problemas físicos y se les lleva al médico.

3. Supervisar cómo el estrés afecta la vida de los niños.

“Los niños y adolescentes experimentan el estrés que los adultos traen a casa. Así que si hay estrés en la pareja o en el trabajo, esto también les afecta a los niños. Los niños tienen dos tipos de factores estresantes: los propios y los de la familia. Se recomienda establecer pronto una relación fuerte, con un diálogo abierto, con los niños, para que puedan hablar de sus factores estresantes cuando lleguen a la adolescencia.”

4. Ser proactivo con su familia.

Se trata de actuar de manera activa y anticipada ante los futuros cambios, problemas o necesidades que puedan tener los niños o adolescentes. Merece la pena que los padres se informen y aprendan sobre el desarrollo de los niños y piensen en las posibles dificultades con las que sus hijos pueden tropezarse y la manera en que podrían ayudarlos.

5. Evaluar de forma regular la salud mental de los niños.

“Los niños deben recibir evaluaciones simples que se centren en su socialización y posibles dificultades en ella, para poder efectuar una detección temprana de los problemas. Uno no espera hasta que todos los dientes se caigan para ir al dentista; si no que a lo largo de camino, va prestando atención.”

6. Incluir los servicios de salud mental en el sistema sanitario.

“Los servicios de salud deberían considerar las formas de integrar mejor las evaluaciones de la salud mental dentro de las revisiones habituales de la salud. Si un niño obtiene una puntuación lo suficientemente alta, entonces deberá pedírsele que participe en algún tipo de seguimiento. Hay que hacer seguimiento a los niños y adolescentes y estar muy atentos, porque ellos están luchando con lo que sea y hay que ayudarles.”

Si deseas leer directamente la fuente, puedes hacerlo en http://www.mprnews.org/story/2014/07/09/daily-circuit-mental-health-kids?from=dc&linkId=8783914